¿Qué es la intolerancia a la Lactosa?

La intolerancia a la lactosa es una enfermedad bastante común entre la población, que se da debido a una baja producción de la enzima lactasa, encargada de digerir la lactosa, que es el azúcar de la leche.

Generalmente está enfermedad se manifiesta desde edad temprana, pero además, la lactasa disminuye progresivamente con los años, por lo que muchas personas con el paso del tiempo no son capaces de consumir leche y sus derivados, debido a que no pueden digerir adecuadamente la lactosa presente en estos alimentos.

Diferencias con otros problemas similares

La intolerancia a la lactosa es una enfermedad que, debido a su sintomatología, suele confundirse con otros problemas del aparato gastrointestinal.

Entre las enfermedades más comunes con las que se la confunde destaca el síndrome de colon irritable, debido a que ambos problemas generan dolor abdominal, nauseas, meteorismo e hinchazón.

Pero además, ciertos males como la enfermedad celíaca o algunas infecciones intestinales crónicas pueden tener como síntoma la intolerancia a la lactosa.

Por esa razón, muchos especialistas recomiendan examinar a las personas que sufren de intolerancia en busca de enfermedad celíaca.

Finalmente, también suele confundirse esta enfermedad con las alergias a la leche. Sin embargo, tal como su nombre indica, esta segunda condición es una alergia, a diferencia de la intolerancia a la lactosa, y además se centra en las proteínas de los lácteos y no en una enzima.

Síntomas de esta enfermedad

Los síntomas de la intolerancia a la  lactosa se presentan luego de ingerir productos lácteos, y su intensidad varía dependiendo del nivel de deficiencia de lactasa de la persona y la cantidad de lactosa presente en el alimento.

Las manifestaciones de este problema igual varían de una a otra persona, pero entre los síntomas más comunes destacan:

- Hinchazón
- Dolor abdominal
- Meteorismo y/o flatulencias
- Diarrea

Esos síntomas se manifiestan aproximadamente entre 30 minutos y dos horas después de ingeridos los alimentos lácteos, que es el momento en que estos llegan al colon.

¿A quiénes afecta?

Un porcentaje bastante elevado de la población adulta está en riesgo de padecer este problema, debido a que la lactasa va disminuyendo con el paso de los años, dificultando la absorción adecuada de los lácteos, esto es lo que se conoce como intolerancia a la lactosa primaria.

La incidencia de este problema es variable dependiendo de la raza, el país y la ubicación geográfica, siendo particularmente baja en los países nórdicos con cifras inferiores al 10%, a diferencia de en poblaciones asiáticas, nativo americanas y negras, en que afecta a entre 80 y 100% de la población.

Diagnóstico

Pese a que la intolerancia a la lactosa es una enfermedad que por lo habitual aparece en la infancia, puede  demorar bastante tiempo en manifestarse. Además, los adultos que sufren de intolerancia primaria a la lactosa muchas veces confunden los síntomas con los del colón irritable, por lo que pueden dejar pasar bastante tiempo antes de ver a un especialista.

Por todo lo anterior, es fundamental acudir al médico en caso de presentar problemas en lazona del abdomen para detectar la presencia de esta enfermedad a través de un sencillo examen en que se da al paciente cien gramos de lactosa, y luego se toman muestras de sangre media hora más tarde, sesenta y finalmente ciento veinte minutos después.

Si la persona está sana, entonces la glucosa debería aumentar dos milígramos por cada decilitro luego de dos horas de haber tomado la sustancia.

Otras consecuencias de una mala absorción de la lactosa son el aumento de hidrógeno en la respiración tras ingerir este alimento y de la acidez . Ambos problemas también pueden ser medidos por medio de un examen realizado en un centro médico de confianza.

Finalmente, en caso de que el médico considerara que los exámenes anteriores no fueron suficientes o quisiera asegurarse, existe la posibilidad de realizar una biopsia, es decir, extraer una muestra del intestino delgado para verificar mediante un análisis si hay lactasa en el tejido intestinal.

Tratamiento

No hay forma de prevenir la intolerancia a la lactosa, pero el tratamiento es bastante sencillo y consiste en evitar los alimentos que cuentan con altas cantidades de lactosa, como la leche y sus derivados.

El problema es que los lácteos son alimentos fundamentales para la nutrición, por lo que es necesario ser muy cuidadoso con la dieta para evitar las deficiencias nutricionales que puede conllevar una alimentación sin lácteos.

Por esa razón, es importante evaluar en cada caso la magnitud del déficit de lactasa y la intensidad de los síntomas, para ver cuánta lactosa puede tolerar la persona sin sentirse mal.

La mayoría de las personas con niveles bajos de lactasa pueden tolerar media taza de leche sin que se presenten los síntomas, pero más puede ser complicado.

También hay quienes resisten sin problemas pequeñas porciones de queso, helado, mantequilla y otros derivados lácteos, que por lo habitual al ser alimentos procesados contienen menos lactosa que la leche.

Debido a las diferencias entre cada persona, es importante definir el grado de tolerancia a la lactosa para poder ajustar así la dieta y ver si es que es posible incorporar ciertos lácteos y en qué cantidades.

Además, los intolerantes a lactosa deben ser muy cuidadosos con su alimentación, pues hay muchos alimentos que no contienen lácteos, pero a los cuales se les agrega lactosa en su preparación. Por esa razón se recomienda leer siempre las etiquetas de los productos y ante cualquier duda preguntar a un encargado.

Para quienes sufren de niveles más agudos de intolerancia a la lactosa, hoy Loncoleche cuenta con una amplio catálogo de productos lácteos libres de lactosa, los cuales aportan todos los nutrientes de la leche, sin gatillar los molestos síntomas gastrointestinales provocados por la lactosa, ofreciendo así una rica y sana alternativa a todas aquellas personas que padecen esta enfermedad.

Finalmente, también es posible ingerir la enzima lactasa tanto en cápsulas como líquida, para ayudar a digerir mejor la lactosa presente en los lácteos.

Vive sin Lactosa

De acuerdo a cifras del Departamento de Gastroenterología de la Universidad Católica de Chile, la intolerancia a la lactosa es un problema que afectaría al 60% de la población chilena con apellidos hispanos y a más del 80% de los chilenos con ascendencia mapuche.

Tomando en cuenta esas cifras, es acertado asumir que una gran mayoría de los chilenos padece en algún momento de esta enfermedad, ya sea en forma aguda o leve.

Hasta hace no mucho, la recomendación de los especialistas para los intolerantes a la lactosa era sencillamente evitar los lácteos, ya que de esa forma se disminuyen o incluso eliminan por completo los molestos síntomas de esta enfermedad. Sin embargo, hoy está comprobado que la leche y sus derivados son la principal fuente de nutrientes en nuestra dieta, pues cuentan con nueve nutrientes esenciales para el ser humano, entre los que destacan elementos como el calcio, el potasio, el magnesio y la vitamina A.

Diversos estudios han echado por tierra la antigua creencia de que los lácteos sólo son necesarios durante la infancia y la adolescencia, haciendo énfasis en la necesidad de consumir estos alimentos a lo largo de toda la vida para mantenerse sano y con el organismo funcionando a la perfección.

Hasta hace un tiempo, decirle a alguien que sufría de una deficiencia aguda de lactasa que debía ingerir lácteos de todas formas, aunque fuese medidamente, parecía una locura, independiente de los problemas para la salud que podía acarrear la exclusión de estos alimentos en la dieta.

Hoy las cosas son distintas. Loncoleche, siempre comprometida con la salud de todos los chilenos, desarrolló un diverso catálogo de leches y yogurts de distintos sabores y características, los cuales son libres de esta azúcar, por lo que las personas que sufren de deficiencia de lactasa pueden disfrutar de todos los beneficios de los lácteos sin problemas, cuidando así su salud al tiempo que mantienen los molestos síntomas de la intolerancia a la lactosa a raya.

La intolerancia a la lactosa ha dejado de ser una condena y en la actualidad es posible disfrutar de una alimentación rica, sana y equilibrada, independiente de este problema, sin dejar los lácteos de lado.
¡Loncoleche te hace bien!

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